Joaquin Gatell


Tres viajeros españoles del siglo XIX en Oriente (II)

Joaquín Gatell formaba parte, junto a Domingo Badía y José María Murgade de la tríada clásica de viajeros españoles por Marruecos del siglo XIX. Esta terna de viajeros y exploradores españoles ocultaron su identidad y origen adoptando, incluso, nombres árabes.

Joaquín Gatell y Folch nació en 1826 en Antalfulla (Tarragona) y estudió Filosofía en el seminario de Tarragona, licenciándose en Derecho por la Universidad de Barcelona en el año 1850, no obstante, la lectura de los viajes de Domingo Badía le interesó por el arabismo. Se formó en el mundo árabe, incluido su lengua, en Madrid, París y, finalmente, Londres, donde se convirtió en un experto en arqueología y epigrafía árabes.

La excusa que daba Gatell para su traslado, finalmente, a África, fue que en 1859 la Sociedad Geográfica de París ofrecía un premio al viajero que atravesara el Sáhara desde Argelia hasta el Senegal, pasando por Tombuctú. Según cuenta, no dudó en participar y partiendo de Marsella viajó a Orán, aunque al llegar se enteró que iba muy retrasado respecto a la mayoría de los exploradores. En Orán, sin embargo, tuvo noticias de que el sultán de Marruecos pretendía modernizar su ejército, por lo que, cambiando sus planes, en 1861 viajó a Tánger y se presentó como un instructor militar al gobernador de la ciudad. Fue contratado como comandante de Artillería en Fez, y con el sobrenombre de Kaid Ismail participó en las campañas militares que el sultán emprendió contra las tribus sublevadas de los Beni Asan y los Rahamna.

En realidad, se trató de una misión de espionaje. El general Prim era pariente de Gatell por vía materna, y sabedor de su conocimiento (aún teórico antes de pisar tierras africanas) del mundo árabe, le propuso trabajar para él. En 1860 el ejército español había vencido en la Primera Guerra de África contra Marruecos, pero carecían del conocimiento suficiente de la realidad marroquí, lo cual podía poner en peligro al ejército español acantonado en Tetuán. El Estado español necesitaba información fiable de las intenciones del sultán marroquí y Gatell parecía el indicado para suministrarla.

En 1864 Gatell abandonó su puesto en Fez, al servicio del sultán, y el cónsul de España en Tánger, Francisco Merry y Colom, le encomendó esta vez el reconocimiento de los territorios del litoral atlántico donde España pudiera instalar un establecimiento pesquero en el territorio alrededor del fortín de la Cruz de la Mar Pequeña, frente a las Islas Canarias (posteriormente fue llamado Sidi Ifni), y que el gobierno español había conseguido a perpetuidad de acuerdo con el tratado de Wad-Ras de 1860, con el que había finalizado la guerra.

Disfrazado de curandero, Gatell se dirigió a Rabat y desde allí hacia el sur del país, donde bajó por la costa y el desierto del Sáhara y exploró el territorio del Sus. Cuatro años más tarde fue detenido por tropas marroquíes y obligado a regresar a España; lo hizo con una gran cantidad de observaciones, dibujos, planos y mapas de las zonas que había visitado. Gran parte del conocimiento adquirido lo dio a conocer en las páginas de los boletines de las Sociedades Geográficas de Berlín, Madrid y París, granjeándose fama de gran explorador de África en la sociedad de la época.

Durante un tiempo, tras su vuelta a España, se dedicó a la enseñanza del árabe en una academia que había fundado, aunque no tardó en retornar a sus viajes. En octubre de 1867 viajó al África oriental, y al volver, encadenó con otro a Argelia y Túnez.

Tras esto tuvo un período de autoexilio en París, por actividades antimonárquicas, en las que aprovechó para escribir sus principales obras (en francés): “El viajero español por Marruecos, Don Joaquín Gatell (El «Kaid Ismail»)” y el “Manual del viajero explorador en África” (no la completó). Estos diarios no llegaron a publicarse en vida, solo en 1889 fueron traducidos al español y editados en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid. Sí que vio a la luz, mucho antes, y en vida de su autor «Diario de la expedición que hizo el sultán Sidi Mohammed Beni Abderrahman contra los Beni Asan y contra los Rahamena, con una descripción detallada del Ejército, de la Corte y de la Ciudad de Marrakech, y con observaciones sobre los usos y costumbres del país».

En 1878, bajo el gobierno de Cánovas del Castillo, formó parte de la expedición del navío Blasco de Garay, financiada por la Asociación Española para la Exploración de África en la que se reconoció el interior de la costa saharaui. El objetivo era identificar el territorio donde debería situarse la pesquería española acordado en el Tratado de Wad-Ras.

En 1879, propuso al Gobierno español un nuevo viaje científico y político a Marruecos, para llegar hasta el alto valle del Draa. La financiación correría a cargo de la sección española de la Asociación Internacional para la exploración de África fundada por el rey Leopoldo de Bélgica. El proyecto fue aceptado, y con esta intención se trasladó a Cádiz. No pudo iniciarlo, puesto que murió repentinamente antes de embarcar, en 1879, a los 53 años de edad.

Si quieres saber más puedes consultar los siguientes enlaces:


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad