Hay quien afirma que la Historia verdadera (o Relatos verídicos, dependiendo de la traducción), de Luciano de Samosata, en el siglo II, es la primera obra de ciencia ficción. Lo sea o no, lo cierto es que esta obra satírica se mofaba de los autores que contaban acontecimientos fantásticos y míticos como si fueran verídicos, y habla de viajes al espacio, formas de vida extraterrestres, e incluso guerras interplanetarias.
Luciano cuenta en primera persona como él y otros aventureros llegan a la Luna al ser arrastrado su barco por el viento, y son testigos de una guerra entre los habitantes del Sol y de la Luna. Este estrambótico argumento es el que ha empujado a que se la catalogue por muchos como ciencia ficción. No obstante, la manera en la que el autor relata sus aventuras y su naturaleza, resulta tan implausible e intencionadamente ridícula que nada en ella es creíble: encontraremos buitres-caballo, pájaros-vegetales, corredores de viento, centauros de las nubes, pulgas-arquero… Las aventuras en la Luna ni siquiera llegan a la mitad de la narrativa, y cuando regresan a la Tierra aún quedan muchas aventuras exóticas por contar antes de llegar al final de la historia.
Muchos siglos después, en 1634, se publica, en latín, El Sueño o Astronomía de la Luna de Johannes Kepler. En ella, el autor presenta un modelo copernicano pero, al hacerlo como obra de ficción, escapa a la censura eclesiástica, puesto que en aquellos momentos solo aceptaba el aristotélico; al menos, esa era la intención de Kepler. No solo eso, sino que, además, toma su relato la forma de un sueño. Las precauciones de Kepler no eran infundadas: su propia madre había sido acusada de brujería y a punto estuvo de morir en la hoguera. De hecho, aunque la obra fue escrita en 1608 se publicó póstumamente por su hijo.
Anteriormente, en 1541, un autor español, Juan Maldonado, había publicado un compendio de relatos (también en latín), en el que se incluía uno con el mismo título que el de Kepler, y con un argumento muy similar: en Somnium, un alter ego del autor tiene un sueño en el que viaja a la luna. Al llegar, descubre que está habitada. Después, el autor, junto a la mujer que le acompaña en su sueño, irá a Mercurio a ver las estrellas. Sus aventuras continuarán en la Tierra.
Pudiera ser que Kepler se inspirara en el relato de Maldonado, pero hay diferencias notables entre ambas obras. Mientras que la civilización selenita, su anatomía y fisonomía, tal y como es descrita por el español, es prácticamente igual a la humana (si acaso, los habitantes de la luna son mucho más pacíficos, igualitarios y menos dados a la discriminación que los terráqueos), en la historia de Kepler hay un enfoque mucho más «científico» en la descripción lunar y del espacio desde la propia luna, así como explicaciones que, incluso, se adelantan a las teorías de Newton. No hay utopías en la descripción de la luna por parte de Kepler; por ejemplo, con acierto predice que hay grandes diferencias de temperatura entre las dos caras de nuestro satélite (dice que hay días infernales y noches gélidas) y que esta circunstancia influye decisivamente en la vida autóctona del lugar. Los extraterrestres de Kepler, a diferencia de los de Maldonado, no son humanos, sino criaturas adaptadas a vivir en un entorno extremadamente hostil. Poseen un enorme tamaño, y debido al calor del sol se ven obligados a alimentarse solo cuando cae la noche.
Así como ya la obra de Luciano de Samosata fue considerada por algunos como la primera de ciencia ficción, otros estiman que es la de Kepler (que por cierto, cita en sus páginas la propia Historia verdadera) la que debería ser considerada como tal.
Las novelas de Kepler y Maldonado no son las únicas ni las primeras obras de ficción en las que aparecen viajes a la luna. En el poema Orlando furioso (1532), de Ludovico Ariosto, por ejemplo, el personaje de Astolfo viaja a la luna para recuperar la cordura perdida de Orlando. La luna, en su poema, resulta ser muy similar a la Tierra, con castillos, ciudades y paisajes muy similares a los terrestres, aunque habitada por ninfas.
En 1638 se publica póstumamente la novela El hombre en la Luna, la primera historia escrita sobre viajes espaciales en lengua inglesa. En ella Francis Godwin, su autor, relata los viajes del español Domingo Gonzalez, quien arrastrado por unos gansos vuela hasta la luna. Al igual que Kepler, Godwin utiliza en su descripción el modelo copernicano: la Tierra no es el único centro de gravedad del Universo y gira sobre su propio eje. La novela tuvo mucho éxito, contó con múltiples ediciones y sirvió de inspiración a un gran número de autores, desde Verne a Edgar Allan Poe. Historia cómica de los estados e imperios de la luna de Cyrano de Bergerac y Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift son ejemplos de obras inspiradas directamente por la novela de Godwin y que, en cierta manera, la satirizan.
En El hombre en la Luna, nuestro satélite se parece mucho a la Tierra, pero todo es mucho más grande, tanto la gente, como las plantas o los animales. Los selenitas (o «lunares») pueden llegar a ser hasta treinta veces más altos y, a mayor altura, mayor jerarquía social. El hombre, por tanto, se reconoce de menor rango que el selenita.
Ya rozando el siglo XX, aparece el romance interplanetario Dos planetas. Publicado en 1897 y escrito por el alemán Kurd Lasswitz, esta historia comienza con el descubrimiento de un asentamiento marciano en el Polo Norte. Aunque inicialmente estos extraterrestres parecen pacíficos, pronto se revela que la intención verdaderas de los alienígenas es la de explotar los recursos naturales de la Tierra, lo cual deriva en una guerra entre los marcianos y las naciones terrestres. Los marcianos de Lasswitz se parecen anatómicamente a los humanos, aunque poseen unos ojos más grandes, con los que comunican un rango de emociones mayor que el que pueden transmitir los terráqueos. Además, estos marcianos están más avanzados tecnológicamente: no solo son capaces de viajar al espacio, sino que han desarrollado una máquina con la que ver el pasado. Además cuentan con anti-gravedad, energía solar y comunicadores a distancia.
En 1877, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli aseguró haber descubierto en Marte unas estructuras lineales en red, como si se tratara de depresiones no muy profundas, de anchura variable que medían entre cien y trescientos kilómetros, y de miles de longitud, a los que denominó «canali» (canales). Era posible especular que, ante la ausencia de lluvia en Marte, estas estructuras permitirían que se distribuyera el agua desde los polos al resto del planeta. Aunque Schiaparelli nunca aseguró que esos canales fueran artificiales, la traducción al inglés como «canals» (cursos de agua artificiales) en lugar de «channels» (canales naturales) implicaba, para muchos, que así era.
Ciertos científicos, entre los que destacaba el norteamericano Percival Lowell, asumieron con un fervor creciente, que los canales de Schiaparelli demostraban la existencia de vida inteligente en Marte. Estas asunciones no se quedaron únicamente en el mundo científico, y pronto pasaron al artístico y a la población general. La literatura se hizo eco, y este interés en Marte y en la posibilidad de que albergara vida, influyó en la novela de Lasswitz Dos planetas, y también en la de la obra cumbre de la invasión alienígena: La Guerra de los mundos, de H.G. Wells.
La novela de Wells se publicó en la revista Pearson’s Magazine en formato de serie, y posteriormente, como obra completa, en 1898. Narra la invasión de la Tierra por los marcianos. Las novelas de invasión eran populares en esa época, y tanto Dos planetas como La Guerra de los mundos forman parte de este particular género. La obra de Wells, además, puede ser interpretada como una crítica al imperialismo británico y a los miedos, supersticiones, prejuicios e hipocresía de la época victoriana.
Los marcianos de Wells, a diferencia de los de Lasswitz, no se parecen en nada a los humanos. La teoría de la evolución por selección natural, de Darwin es una influencia clara en la novela de Wells, al describir una biología completamente ajena a la nuestra; los marcianos han evolucionado a una especie en la que el cerebro ha tomado preeminencia sobre el cuerpo y utilizan su tecnología superior para forzar a la especie menos capaz (la humana) fuera de su hábitat y reemplazarlos como especie dominante del planeta. Otra diferencia a destacar entre las dos obras, la de Lasswitz y La guerra de los mundos, es que, mientras que Dos planetas tiene un final esperanzador, la novela de H.G. Wells, pese al deus ex machina que frustra la victoria marciana, presenta un futuro aciago en el que la amenaza de posibles invasiones no desaparece.
La guerra de los mundos supondrá un antes y un después en la literatura de ciencia ficción. Wells no inventa las novelas de invasiones, pero sí que hace populares las invasiones «marcianas», y fija en el ideario colectivo que los extraterrestres poseerían una tecnología muy superior a la humana. Las bases en las que se sujeta su obra son creíbles para el gran público desde el punto de vista científico, y la novela es, en cierta manera, precursora de las guerras modernas, en las que se usará armamento avanzado (los rayos caloríficos que usan los marcianos) y armas bacteriológicas.
Las adaptaciones de La guerra de los mundos a otros medios (cine y radio en particular) no harán sino popularizarla aún más. No es la primera obra de ciencia ficción, eso es evidente, pero para algunos es el punto de partida de la ciencia ficción moderna.
Si quieres saber más sobre el tema, puedes visitar los siguientes enlaces:
- https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op02572.htm
- https://es.wikipedia.org/wiki/Somnium
- https://www.ciencia-ficcion.com/novedad/aldia/historico/2015/lib201505091859.php
- https://universodecienciaficcion.blogspot.com/2011/12/1634-somnium-johannes-kepler.html
- https://es.wikipedia.org/wiki/Orlando_furioso
- https://es.wikipedia.org/wiki/El_hombre_en_la_Luna
- https://cualia.es/el-hombre-en-la-luna-1638-de-francis-godwin/
- https://cualia.es/dos-planetas-1897-de-kurd-lasswitz/
- https://educationalevidence.com/el-planeta-marte-y-los-canales-de-schiaparelli/
- https://es.wikipedia.org/wiki/La_guerra_de_los_mundos_(novela)
- https://danielmarin.naukas.com/2005/07/03/la-guerra-de-los-mundos/

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