El espía mono de Hartlepool


¿Cuándo, quién, dónde?

No está claro cuando sucedió, pero dado que, según se afirma en diferentes fuentes, tuvo lugar durante las guerras napoleónicas, hubo de ser entre 1803 y 1815. El lugar sí es conocido: Hartlepool, una localidad costera del nordeste de Inglaterra, en el condado de Durham. ¿La víctima? Un espía, o un mono. O las dos cosas.

¿Qué pasó?

Cuentan que, al día siguiente de una gran tormenta, un barco francés apareció varado en la playa de Hartlepool. Tan solo un miembro de su tripulación quedaba a bordo: era pequeño, vestía el uniforme de la armada francesa y no hablaba una palabra de inglés, solo una lengua incomprensible para cuantos acudieron a interrogarlo. Y el pelo le cubría todo el cuerpo. Dado que nadie en el lugar había visto un francés con anterioridad, asumieron que así eran los oriundos de Francia, y que la jerga en la que se expresaba era francés. Por tanto, la conclusión era evidente: se trataba de un espía. El juicio fue rápido. El francés no contestó a las preguntas a las que le sometieron en un idioma que nadie entendiera, así que la condena tampoco se hizo esperar: fue ahorcado en la playa aquel mismo día.

Dicen también que, como habrá podido adivinarse, en realidad no se trataba de ningún espía, sino de un mono al que la tripulación original del barco había disfrazado con aquel uniforme para divertirse, y que, por un aciago vaivén del destino, terminó solo en el barco. Como en Hartlepool nunca habían visto a un francés y, al parecer, tampoco nadie había visto un mono con sus propios ojos, no hubo quien fuera capaz de identificar al pobre animal como lo que en realidad era, y acabó sus días colgado de la horca.

¿Sucedió realmente?

Probablemente no. La primera referencia escrita al respecto del mono de Hartlepool data de 1855. En ella un cómico itinerante, Edward «Ned» Corvan, escribió una canción sobre esta anécdota. Sin embargo la historia era sospechosamente muy parecida a otra anterior, de 1825, basada en una historia real en la que unos cosacos de visita en la cercana ciudad de Newcastle-upon-Tyne llevaron con ellos un mono que, al escapar, es confundido, entre otras cosas, con un espía de Bonaparte. Corvan podría haber utilizado esta historia y adaptarla para su público en Hartlepool, puesto que parte de su actuación consistía en tomar el pelo a la audiencia en cada lugar que visitaba.

Existe también una leyenda similar, también con canción incluida, que transcurre en la localidad de Boddam, en Escocia, muchos años antes. También allí ahorcaron al pobre mono.

En otra versión de la leyenda, no se trata de un mono, sino de un niño. En los barcos de guerra de la época existía una figura, los «powder boys» también llamados «powder monkeys» (powder en inglés podría traducirse como pólvora y monkey como mono). Se trataba de muchachos muy jóvenes cuyo trabajo consistía en llevar la pólvora desde donde se almacenaba hasta los cañones bajo la cubierta. A uno de ellos sería a quien se le habría acusado de espía y se le habría ajusticiado en la horca.

Pero, ¿por qué esa insistencia en Hartlepool en ahorcar a la gente? La respuesta, quizás, está en la tradición inglesa del «wrecking» o naufragio, según la cual los habitantes de la costa podían recoger la carga, madera, barriles, mercancías y cualquier objeto que el mar arrojara y quedársela si no había supervivientes (en realidad, los restos del naufragio pertenecían a la Corona, pero se solía tolerar que el pueblo se hiciera con el botín). Así pues, era importante que no hubiera nadie que sobreviviera.

¿Y qué ocurrió después?

Durante años a los originarios de Hartlepool, para mofarse de ellos, se les llamaba «Monkey Hangers», esto es, «ahorcadores de monos». Con el tiempo, sin embargo, ese apelativo empezó a llevarse con orgullo: en 1999 el equipo de fútbol local, Hartlepool United F.C., capitalizó el apodo de «Monkey Hangers» con el que eran conocidos para crear la mascota «H’Angus el mono»; varios clubes de rugby de la ciudad expandieron esa idea, e incluyeron referencias al ahorcamiento de monos en sus logos; existen también varias estatuas del mono en la ciudad y el puerto; e incluso, en 2002, fue elegido alcalde un tipo disfrazado como la mascota del Hartlepool United F.C.

Si quieres saber más, puedes visitar los siguientes enlaces:


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad